30 mar 2008
descubriéndome
los dedos de tus pies
-seguro deben serlo-
y el espacio
que queda
entre cada uno
de ellos
por donde se cuelan
mis suspiros
por donde mi lengua
ansía meterse
o tal vez tus manos
colocadas
-fuertemente-
en mi espalda
o el intelecto
admirable
que componen tus neuronas
jamás vanas
jamás deshechas
de las cuales
espero
algún día
apoderarme
quizá sea todo
o nada
o quizá sea yo
que puedo
dentro de vos
desnudar ese espíritu travieso
lúdico
erótico
inteligente
sensible
que había considerado
desde hace mucho tiempo
totalmente perdido
ONCE

26 mar 2008
OCHO
Me imagino entonces en un cuarto negro y oscuro, pintando mi poesía en las paredes con tinta mental blanca. Me siento pequeño y encerrado en ese cuarto, pero estoy haciendo poesía, música, pariendo vida… No tengo cuerpo, soy un soplo de aire. Cuando se me acaben las cuatro paredes del cuarto, puedo inventar una más para seguir pintando. Y lo que vaya pintando, se va a ir transformando en algo real en mi cabeza. Haré del dolor algo realmente hermoso. Del sufrimiento, una joya invaluable. De la muerte, un paraíso. Del amor, una rosa del color del cielo. Y guardaré el mar dentro del sol, para que no me moleste. Aunque el mismo mar esté creando todo esto en mi cabeza.
- Pues no sé…
- Yo veo a una mujer dentro de un útero…- le dije.
- Sí, eso pensé yo, pero no sé… se ve como vieja.
- Ajá… tal vez es como que su vida va al revés. Como que nace en la muerte dentro de un útero.
- Puede ser…- dijo y vimos las demás obras del museo.
- Eso es lo virgo de esto. Todos interpretan las cosas de diferente manera. Como se aplique mejor a ellos. O dependiendo de sus formas de pensar.
paladar. Encendí un cigarrillo y le ofrecí. No quiso acompañarme a morir esta vez.
Cerré los ojos y me arrojé hacia la nada. Grité mientras caía, pero no escuchaba mis gritos. No sé por cuánto tiempo estuve cayendo, pero caí en mi cama, sobresaltado. ¿Qué hacía en ese cuarto gris si me desplomaba desde la sala de una casa lejana? Nunca lo supe. Corrí las cortinas para ver si el sol aún se encontraba puesto en el cielo. Ahí estaba el sol flotando entre el reflejo del océano. Imaginé que algún día, ese océano reflejado en el cielo le lanzara una ola al sol y lo apagase, por fin.
